Hay un tipo de cansancio que no se va durmiendo.
Un agotamiento que aparece incluso en días tranquilos, cuando aparentemente “todo está bien”.
Ese cansancio no es físico.
Es energético.
Muchas mujeres creen que están fallando porque ya no rinden igual, porque necesitan más silencio o porque se sienten saturadas sin una razón clara. Pero en realidad, su energía lleva tiempo cargando más de lo que puede sostener.
El agotamiento que nadie te enseñó a reconocer
La sobrecarga energética ocurre cuando:
- Escuchas más de lo que expresas
- Contienes emociones para no incomodar
- Te adaptas constantemente
- Das apoyo sin recibir sostén
Tu cuerpo puede seguir funcionando, pero tu energía empieza a apagarse.
Y cuando la energía se agota, aparecen señales claras:
- Falta de motivación
- Irritabilidad silenciosa
- Sensación de “no puedo más”
- Necesidad urgente de estar sola
No es flojera.
Es un límite interno que fue ignorado demasiado tiempo.
El cuerpo habla cuando la energía ya no puede
Antes de enfermar, el cuerpo avisa.
Antes de colapsar, la energía susurra.
El problema es que nos enseñaron a callar esas señales, a seguir adelante, a “ser fuertes”.
Pero la energía femenina no se fortalece resistiendo, se fortalece escuchándose.
Descansar no siempre significa dormir.
A veces significa dejar de sostener lo que no te corresponde.
✨Si quieres comprender por qué este cansancio aparece justo antes de una transformación profunda, te invito a leer la guía completa sobre energía femenina y transformación interior:
Energía Femenina: Cómo Reconocer Cuando Tu Alma Pide un Cambio
